El yacimiento

El Poblat de Sant Josep

Un asentamiento con más de dos milenios de historia, desde las primeras ocupaciones del Hierro Antiguo hasta la alquería andalusí, con una etapa ibérica especialmente relevante.

BIC

Declarado Bien de Interés Cultural desde el año 1999.

1929

Primera referencia bibliográfica conocida.

1974

Inicio de las primeras intervenciones arqueológicas.

2025-26

Proyecto de excavación, consolidación y musealización.

Un poblado fortificado sobre el valle del Belcaire

La página presenta la evolución del Poblat de Sant Josep a partir de los datos arqueológicos documentados: la investigación del yacimiento, la primera ocupación del Hierro Antiguo, la configuración del oppidum ibérico, la reocupación bajoimperial romana y la alquería andalusí de los siglos IX y X.

El estudio del Poblat

El Poblat de Sant Josep es un yacimiento Arqueològic declarado Bien de Interés Cultural desde el año 1.999. La primera referencia bibliográfica del Poblat de Sant Josep la encontramos en Notas para la historia de la Vall de Uxó de Honori Garcia, libro publicado en 1929, donde el autor atribuye el descubrimiento del yacimiento a Juan Bautista Porcar:

En visita que el Ateneo de Castellón hizo a la Cueva de San José el 15 de julio de 1928, el pintor D. Juan Bautista Porcar, descubrió en la cueva restos prehistóricos y en la montaña de la ermita restos de un poblado íbero. (...) y en la meseta del ermitorio, "además de restos eneolíticos aparece un buen poblado íbero anterior al siglo III antes de J.C.

Las primeras intervenciones arqueológicas las llevó a cabo el Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, entre los años 1974 y 1976, excavando la zona sudeste del asentamiento.

El año 1997 el Museu Arqueològic Municipal del Ayuntamiento de la Vall d'Uixó inicia los trabajos de documentación por la puesta en valor del yacimiento con una primera campaña de desbrozado, limpieza y documentación del área excavada en los años 70. Continuando en 2006 con la urbanización del acceso y la adecuación de un recorrido accesible y la creación de un mirador.

En 2014 empieza una nueva fase de intervenciones arqueológicas a cargo del Ayuntamiento de la Vall d'Uixó con la participación del Museu Arqueològic Municipal y el Taller de Ocupación Sant Josep I, continuando en 2016 en el taller Sant Josep II, con la colaboración del Servicio Valenciano de Ocupación y el Fondo Social Europeo. En 2019 se excava en extensión y se consolidan las estructuras de la zona norte del Poblado, con financiación del Ayuntamiento y del Programa Operativo FEDER, con la colaboración de la Generalitat Valenciana. Mientras que en 2021 y 2022 se realizan dos campañas con fondos propios.

Entre los años 2025 y 2026 se ha ejecutado un ambicioso proyecto de excavación en extensión, consolidación de las estructuras, musealización, creación de un centro de recepción de visitas, acondicionamiento de un itinerario accesible y de un almacén arqueológico para los materiales extraídos en las excavaciones gracias al Programa de mejora de la competitividad y de dinamización del Patrimonio Histórico con uso turístico del Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España con la financiación de Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, Next Generation EU de la Unión Europea.

Imágenes del estudio del Poblat

Campaña de excavación arqueológica de 1975 – 1976.
Campaña de excavación arqueológica de 1975 – 1976.
 Campaña de excavación arqueológica de 1997.
Campaña de excavación arqueológica de 1997.
Campaña de excavación arqueológica de 2014.
Campaña de excavación arqueológica de 2014.
Campaña de excavación arqueológica de 2016.
Campaña de excavación arqueológica de 2016.
Campaña de excavación arqueológica de 2019.
Campaña de excavación arqueológica de 2019.
Campaña de excavación arqueológica de 2025 - 2026.
Campaña de excavación arqueológica de 2025 - 2026.

El Poblat de Sant Josep en el Hierro Antiguo

El Poblat de Sant Josep presenta diferentes fases de ocupación. La primera corresponde al Hierro Antiguo, periodo que va desde mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo VI antes de nuestra era, aunque se ha documentado un conjunto de cerámicas de la Edad del Bronce que no se han podido relacionar con ninguna estructura.

Los restos del Hierro Antiguo están mal conservados como consecuencia de las alteraciones provocadas por las construcciones posteriores. Sabemos que la superficie del cerro se acondiciona para establecer un pequeño poblado, construyendo terrazas para nivelar el terreno y levantar las viviendas. Mientras tanto, en el extremo noroeste se ubica un gran edificio, del que solo se conservan los cimientos construidos con muros de mampostería de piedras trabadas con barro. Este edificio podría corresponder a una torre, ya que se localiza en un punto estratégico de máxima visibilidad.

Respecto a los materiales arqueológicos documentados del Hierro Antiguo la mayor parte se corresponde a cerámica hecha a mano como jarras y vasos aunque también se encuentran algunas piezas importadas de cerámica fenicia, que ponen de manifiesto la existencia de contactos entre la población local y la fenicia establecida en el suroeste de la Península Ibérica.

Imágenes del estudio del Poblat

Extremo noroeste del Poblado, restos del gran edificio de la Edad del Hierro Antiguo
Extremo noroeste del Poblado, restos del gran edificio de la Edad del Hierro Antiguo
Piso de tierra compactada del nivel de ocupación del Hierro Antiguo
Piso de tierra compactada del nivel de ocupación del Hierro Antiguo

El Poblat en Época Ibérica

La fase de ocupación más importante del Poblat de Sant Josep es la Ibérica, con una larga evolución desde el Ibérico Antiguo al Ibérico Final, entre los siglos VI y II antes de nuestra era. Se trata de un oppidum pequeño, es decir un pequeño poblado fortificado, que estaba protegido por una muralla reforzada por tres torres, dos en el vertiente este y una en el norte. El urbanismo interior se estructuraba a partir de terrazas con dos calles principales, que discurrían en paralelo en la muralla este y otros más pequeños que permitían la circulación hacia la parte superior del cerro, gracias a la construcción de escalas. Con dos puertas conocidas una en el extremo norte de la muralla este y otra en el extremo sur de la misma muralla.

Las casas presentaban una planta rectangular con una superficie de unos 25 m, algunas compartimentadas en diferentes espacios. Los muros se construían con una base de masonería de piedras trabadas con barro sobre la que se levantaban los muros de adobes trabados con una arcilla amarilla. Esta arcilla también se utilizaba por enlucir las superficies exteriores, en algunos casos incluso se pintaba con cal. Para la cubierta se utilizaban vigas de madera, elementos vegetales y barro.

Defensa y urbanismo

Muralla reforzada con torres, calles principales, escalas y dos puertas conocidas.

Vida cotidiana

Casas rectangulares, almacén de cereales, elaboración de alimentos y artesanía textil.

Ritual y prestigio

Entierros infantiles, figurillas, objetos aromáticos, askós y tesoro del Poblado.

Los restos materiales nos han permitido documentar la vida cotidiana en el poblado, así las principales actividades se centraban en tareas domésticas, principalmente las dedicadas a la alimentación como el almacén, la transformación, la preparación y el consumo de los alimentos. La base de la alimentación eran los cereales que se almacenaban en graneros sobreelevados y en tinajas de cerámica en el interior de las casas. Los restos de fauna corresponden principalmente a ovejas y cabras, además de la carne se utilizarían los productos secundarios como la leche, por la elaboración de quesos y la lana para el tejido de la ropa. La presencia de gran cantidad de ánforas, incluso de algún espacio destinado exclusivamente a almacenarlas nos hace pensar que se produciría un consumo de vino, especialmente en las fases más avanzadas.

Para el procesamiento de los cereales se utilizaban molinos de vaivén y rotatorios. El proceso de cocción se realizaba en hornos pequeños y hogares que también se utilizaban para calentar las casas y por la iluminación. Los utensilios documentados para la elaboración de los alimentos son, básicamente ollas de cerámica que aparecen en gran cantidad y son de diferentes dimensiones, es decir que los alimentos se prepararían principalmente en sopa, potaje o guiso. El ajuar cerámico destinado al consumo de los alimentos es muy ancho, encontramos platos, páteras, bolas, jarras, botellas, copas y una gran variedad de caliciformes.

El análisis del registro arqueológico nos ha permitido identificar la realización de actividades rituales en el poblado, la más importante es la práctica de entierros infantiles en el interior de las casas, los dos mejor conservados se encontraban, uno en el interior de una tinaja y el otro en una fosa cubierta con una losa. Se trata de niños que murieron en el momento del parto o durante las primeras semanas de vida, un periodo muy frágil por la supervivencia de los bebés. Se trata de una práctica habitual en la cultura ibérica, interpretada como la voluntad de retener la memoria dentro del ámbito doméstico. Otros elementos rituales son las figuritas antropomorfas de terracota con representaciones esquemáticas de mujeres, las botellitas y ungüentarios que contendrían perfumes, ungüentos o sustancias aromatizadas o la askós, un vaso cerámico en forma de paloma considerada un objeto de prestigio.

Otras actividades realizadas al poblado ibérico son las vinculadas a la artesanía textil, documentadas a través de materiales cerámicos como las fusayolas para hilar, las piezas de telar para tejer, así como otros de bronce o hueso como las agujas para coser. También se realizaban trabajos de metalurgia para la elaboración de objetos de cobre o de sus aleaciones como el bronce, documentado por la presencia de candiles. También hay que hacer referencia a la presencia de cerámicas de importación sobre todo griegas y de la península Itálica que nos indican la existencia de relaciones comerciales con las culturas más importantes del Mediterráneo en esta época.

Durante el siglo III ANE se realizó al poblado una reforma urbanística de grandes dimensiones. Esto supuso la ampliación de la superficie interior, la construcción de nuevos edificios, una nueva muralla y una torre que reforzó considerablemente el sistema defensivo. Hay que destacar la construcción de un edificio de prestigio, sobre los restos de la muralla norte y de las casas que se adosaban a esta estructura. El edificio con muros de un 80 cm de espesura disponía de una planta baja y de un piso superior, al cual se accedía desde una escalera situada al exterior. En el norte del departamento 17 se abrió una calle, la más grande del poblado, de más de 2 metros de anchura, cerrada por una nueva muralla, reforzada al exterior por una torre de grandes dimensiones.

A finales del siglo III ANE el poblado sufrió un gran incendio que provocó la destrucción de gran parte de las casas y del sistema defensivo, hay que hacer referencia al hallazgo entre los escombros de los muros de adobes relacionados con este incendio el hallazgo del tesoro del poblado. Se trata de un tesoro formado por un conjunto de seis monedas de plata, un dracma, cuatro hemiòbols de la ceca de Arse y una sexta moneda de procedencia incierta. Además de cinco piezas de orfebrería de oro, cuatro pendientes fusiformes y un colgante ovalado.

Después de esta destrucción se llevaron a cabo algunas reformas, el poblado continuó habitado, aunque de forma gradual durante el siglo II ANE se fue abandonando.

Imágenes Poblat en Época Ibérica

Urbanismo del Poblat en época ibérica, campaña de 2025 - 2026.
Urbanismo del Poblat en época ibérica, campaña de 2025 - 2026.
Escombro de un muro de adobes, campaña de 2019
Escombro de un muro de adobes, campaña de 2019
Molino rotatorio, campaña de 2025 - 2026
Molino rotatorio, campaña de 2025 - 2026
Horno doméstico, campaña de 2016.
Horno doméstico, campaña de 2016.
Almacén de ánforas, campaña de 2025 - 2026.
Almacén de ánforas, campaña de 2025 - 2026.
Urna con entierro infantil, campaña de 1975 – 1976, conservada al Museo de Belles *Arts de Castelló.
Urna con entierro infantil, campaña de 1975 – 1976, conservada al Museo de Belles *Arts de Castelló.
Muralla norte y departamento 17, campaña de 2025 -2026.
Muralla norte y departamento 17, campaña de 2025 -2026.
Estratigrafía del departamento 17 con los diferentes niveles de ocupación, campaña de 2025 - 2026.
Estratigrafía del departamento 17 con los diferentes niveles de ocupación, campaña de 2025 - 2026.
Conjunto de monedas de plata del tesoro, campaña de 2021.
Conjunto de monedas de plata del tesoro, campaña de 2021.
Piezas de orfebrería de oro del tesoro, campaña de 2021.
Piezas de orfebrería de oro del tesoro, campaña de 2021.
Nivel de incendio de la calle 3, campaña de 2019.
Nivel de incendio de la calle 3, campaña de 2019.

El Poblado en época romana bajoimperial

Entre los siglos IV y V, en Época Romana Abajo Imperial el poblado se vuelve a ocupar. Sobre los restos de las construcciones ibéricas se instaló un asentamiento, en algunas zonas se nivelaron los espacios y en otros rebajan el terreno para construir nuevos edificios. Hay que destacar la construcción de una gran puerta de acceso, en el extremo norte del tozal, reforzando el extremo de la muralla ibérica y construyendo una puerta de más de 2 metros de anchura, sobre dos grandes pilastras de planta rectangular hechos de masonería de piedras trabadas con barro. En el interior se levantaron almacenes y espacios de hábitat.

De esta fase destaca la importancia de los materiales como por ejemplo las ánforas procedentes de la Baetica o del norte de África, los platos de Tierra Sigillata Africana o los boles de Tierra Sigillata Hispánica Tardía, Tierra Sigillata gris y naranja estampada o los metales con piezas de arnés de caballo, hebillas, herramientas de hierro. Además de objetos decorativos cortados sobre hueso y un amplio conjunto de monedas. Así como un número importante de cutículas, se trata de una piedra plana, con una cara con los extremos biselados que se utilizaba para preparar ungüentos, cremas o pomadas y que se relaciona con la cosmética y la medicina.

En una segunda fase dentro de este periodo se reestructura el espacio para adaptarse a un hábitat rural dedicado a la agricultura y la ganadería con otras actividades complementarias como la metalurgia.

Imágenes del Poblat en época romana bajoimperial

Refuerzo de la muralla norte en Época Romana Bajo Imperial, campaña de 2019
Refuerzo de la muralla norte en Época Romana Bajo Imperial, campaña de 2019
Puerta de acceso al asentamiento Abajo Imperial, campaña de 2025 -2026
Puerta de acceso al asentamiento Abajo Imperial, campaña de 2025 -2026
Espacio de almacenamiento, campaña de 2016
Espacio de almacenamiento, campaña de 2016
Horno metalúrgico, campaña de 2019.
Horno metalúrgico, campaña de 2019.

La alquería andalusí

Hasta la excavación en extensión del yacimiento durante la campaña de 2025 - 2026 la escasa presencia de materiales y estructuras andalusís nos había hecho pensar en la existencia de un poblamiento ocasional por esta época. Pero la última campaña nos ha permitido documentar la existencia de una alquería andalusí conformada por diferentes casas y articulada por calles que a grandes rasgos siguen las líneas marcadas por el urbanismo de Época Ibérica. Los materiales documentados a los aposentos situados a la cumbre del tozal se corresponden en el momento de abandono de la alquería, que estuvo en funcionamiento durante los siglos IX y X, momento en que hasta ahora solo se ha documentado otro poblamiento en el Castell de Uxó, pero posiblemente alguna otra alquería ya estaría habitada, puesto que tenemos una datación de un entierro de la maqbara de la plaza Peral del siglo VIII.

Se trataba de espacios domésticos con chimeneas, lebrillos, ollas, jarras y botellas destinadas a la preparación, la cocción y el consumo de alimentos, otros nos indico la realización de trabajos de tejido como el dedal de bronce, las tijeras de hierro o las fusaioles. Pero también la práctica de rituales o ceremonias evidenciados por la presencia de un instrumento andalusí denominado ta’rija o tarija, hecho de cerámica de forma cilíndrica con los dos extremos abiertos, uno de los cuales estaría cubierto por una piel donde se golpearía con los dedos para obtener el sonido. Y otros elementos como las escápulas marcadas con incisiones destinadas a practicar la escritura, como se ha documentado en otros hallazgos, aunque las de Sant Josep no conservan restos de pintura.

Imágenes alquería andalusí

Estructuras en uso en época andalusí, sector 2, campaña de 2019
Estructuras en uso en época andalusí, sector 2, campaña de 2019
Departamento andalusí, sector 2, campaña de 2019
Departamento andalusí, sector 2, campaña de 2019
Nivel de abandono de los departamentos andalusís, sector 3, campaña de 2025 – 2026
Nivel de abandono de los departamentos andalusís, sector 3, campaña de 2025 – 2026

Lectura de conjunto

  • El Poblat concentra diferentes fases de ocupación sobre una misma colina estratégica.
  • La etapa ibérica es la más extensa y la que conserva el sistema defensivo y urbanístico más significativo.
  • La reocupación romana y la alquería andalusí muestran la continuidad de uso del lugar en contextos históricos muy diferentes.
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